ESPACIOS DE LOCOS CUERDOS

Pedagogía Mindfulness Inteligencia emocional

 

El otro día, impartiendo una de las sesiones del Programa de Autogestión del Bienestar para una asociación de padres y madres, un padre hizo un comentario parecido a este: “Yo me tengo que esconder para hacer estos ejercicios. Si mis hijos me ven, van a pensar que estoy loco”.  Dicho sea de paso, los ejercicios que realizamos están relacionados con atender a la respiración, a nuestro cuerpo, a nuestros pensamientos y emociones. No hacemos brujería.

Esto me recordó cuando empezaba con mindfulness y entraba alguien en mi habitación cuando estaba haciendo algún ejercicio. Entonces me invadía la vergüenza o el nerviosismo por el qué pensarán de mí. Me venían pensamientos del tipo: “Seguro que piensan que estoy metido en una secta o alguna cosa rara”. Hasta que me di cuenta que son solo eso, pensamientos. Pero esa es otra historia.

Esto me hizo recapacitar acerca de los espacios que proporcionamos en ámbitos familiares, escolares y sociales al silencio, la reflexión personal y el autoconocimiento. Si desde pequeños no nos han enseñado a tener estos espacios, a valorarlos y a cultivarlos, el día que lo veamos será raro o de locos. Incluso, cuando empezamos a considerar la posibilidad de tener estos espacios con nosotros y vemos en nosotros mismos los beneficios de lo que hacemos, aún así nos sigue dando vergüenza contarlo o nos parece marciano. Es contradictorio pero pasa. Es el peso de la innovación, de la revolución, de la valentía.

Hay que superar esa barrera del miedo y enfrentarnos a lo que realmente sentimos que es bueno para mí, mi familia, mi colegio,…

En Submarino Pedagógico trabajamos por ello y una de nuestras misiones es difundir estos espacios en familias, centros educativos y en la comunidad. ¿Empezamos?

 

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