Quiérete tal y como eres. Así, con tus imperfecciones, con tu manera de ser, con tu forma de mirar, de expresarte, de comprender las cosas. Quiérete en las discusiones, en los enfados, en el estrés, en los nervios, en el miedo, en la duda, en la crítica, en los juicios. Quiérete cuando no puedas más, cuando te rindas, cuando no tengas fuerzas, cuando te olvides del verbo amar. Quiérete en tu existencia de mierda, en el pozo sin fondo del que no puedes salir, en tu vida de caretas y pantomima. Cuando todo va bien es fácil que te quieras pero, ¿y quererse ante la adversidad ?
Cuando ves el amor que eres en cualquier circunstancia, no hay nada que pueda contigo.
Me quiero tal y como soy. Así, con mis imperfecciones, con mi manera de ser, con mi forma de mirar, de expresarme, de comprender las cosas. Me quiero en las discusiones, en los enfados, en el estrés, en los nervios, en el miedo, en la duda, en la crítica, en los juicios. Me quiero cuando no puedo más, cuando me rindo, cuando no tengo fuerzas, cuando me olvido del verbo amar. Me quiero en mi existencia de mierda, en el pozo sin fondo del que no puedo salir, en mi vida de caretas y pantomima. Cuando todo va bien es fácil que me quiera pero, ¿y quererme ante la adversidad?
Cuando veo el amor que soy en cualquier circunstancia, no hay nada que pueda conmigo.
Que seamos capaces de ver ese amor siempre.

Lo que se intuye en este articulo es que una persona se tiene que querer a el mismo, bien, pero si tienes que compartir tu vida tendrás que ceder, si no, estarás sola o solo, eso si queriéndote mucho.
Interesante reflexión aunque según mi punto de vista compartir tu vida con otra/s personas y ceder en determinadas ocasiones no está reñido con querer-te.
¡Qué artículo tan revelador y necesario en estos tiempos! Como hombre criado en una cultura que a menudo equipara la autocompasión con debilidad, este contenido ha sido como un balón de oxígeno. La forma en que desmontan mitos sobre el amor propio y lo presentan como un acto de valentía (no de egoísmo) ha cambiado mi perspectiva por completo.
Me ha impactado especialmente la sección sobre cómo la autocompasión mejora el rendimiento. Como profesional exigente, siempre he sido mi peor crítico. Tras aplicar sus sugerencias de diálogo interno compasivo durante dos semanas, noté una disminución real en mi estrés y mayor claridad mental.
Los ejercicios prácticos son oro puro – el de «escribirte una carta como a un amigo» lo he compartido ya con tres colegas. El enfoque científico, con estudios que respaldan cada punto, le da una credibilidad que hace imposible ignorar el mensaje.
Gracias por recordarnos que cuidar de nosotros mismos no es un lujo, sino la base para cuidar mejor de los demás. ¡Material indispensable en la biblioteca emocional de cualquier hombre moderno!
¡Qué bonito lo que dices! Me alegra mucho que así lo sientas y que te ayude. Te mando un afectuoso saludo