Berak El Incansable (2ª Parte)

Mindfulness Pedagogía Inteligencia emocional

Pronto, el joven Berak, tan aclamado por su reino, empezó a perder su popularidad. Ya no ganaba combates, casi no salía de palacio, ni siquiera ese año celebró su particular fiesta de cumpleaños, donde todo el reino se reunía y compartían sus mejores memorias de la temporada acompañados de un festín inigualable.

Sabiendo que algo le ocurría, Berak fue a visitar a la todopoderosa hechicera, Zema, en busca de alguna pócima para volver a ser como antes. En cuanto entró en su cueva, Zema sintió el influjo de un hechizo en el príncipe. Era uno de los hechizos más malévolos que había, llamado “Mi espejo”, en donde uno creía lo que quisiera creer. Un hechizo cuya única cura podía encontrarse en el laberinto perdido.

El camino del laberinto no fue fácil. Allí tuvo que volver a luchar contra dragones y orcos  de un tamaño que nunca había visto. Escaló las montañas más altas pasando todo tipo de calamidades y solo ante la adversidad. Escapó de las alimañas más venenosas y venció a todas las fieras que encontró a su paso. Aunque quería encontrar su pócima, estaba agotado y sus fuerzas se habían debilitado, así que paró a descansar. En ese momento se dio cuenta que el hechizo ya había desaparecido. Sin ni siquiera darse cuanta había vuelto a ser el que era. Pensó que lo mismo siempre había estado hechizado porque ahora  sabía que era capaz de cualquier cosa, lo creía. En ese mismo instante, vio la salida del laberinto en la que había una inscripción de piedra que decía: “Quizás nada sea por casualidad”.

Berak El Incansable (Parte 1)

Mindfulness Cuento

Érase una vez en un reino muy lejano, todos preparaban la llegada del príncipe Berak, que venía de recorrer extrañas tierras en las que había vivido miles de aventuras. Se decía que había luchado contra grandes dragones de fuego y orcos muy malvados, había cruzado mares impenetrables con una balsa construida con sus propias manos, había combatido con los mejores guerreros y había estado presente en las más memorables fiestas de los palacios más impresionantes nunca conocidos en su reino.

Todos en el reino estaban felices, menos Harás, que siempre fue su mayor rival. Harás era conocido además de por ser el mejor guerrero del reino, por su avaricia y malos hábitos de los que todos habían oído hablar. También, era él quien se encargaba de difundir falsedades sobre sus andanzas a la gente del reino. No muchos le daban crédito aunque Harás tenía sus adeptos.

Pese a ser una de las personas más admiradas del reino, Berak, que siempre quería complacer a todos, daba mucha importancia a lo que el pequeño grupo de Harás y sus secuaces difundían por el reino, llegando a no saber admirar todas aquellas cualidades que el resto  del reino indiscutiblemente veían en él.

Un día, cuando Berak cabalgaba con su caballo por los bosques del reino apareció un hombre de la nada que le dijo :”¿Acaso crees que puedes engañarnos? No eres más que un farsante”. Dicho lo cual desapareció. Esa voz era como mágica. Se le había quedado en su cabeza y no podía quitársela de ninguna de las maneras.

Espiritualidad

Mindfulness Madrid

Estos días de semana santa, fechas que mucha gente vive con fervor religioso, me han hecho plantearme qué es la espiritualidad y cómo la vivo. No es un tema fácil de tratar y hablando con amigos y amigas nos fue difícil llegar a un acuerdo de qué era. ¿Qué es para ti la espiritualidad? ¿Crees  que todas las personas son espirituales?

Por espiritual entiendo sentir que formo parte de algo más grande que lo contiene todo. Este sentimiento de unidad es aplicable a cualquier persona en cualquier circunstancia. Por tanto, puede darse en una iglesia, en una mezquita, en una sinagoga, en un templo o donde quiera que se realicen los rituales de la fe que profeses. Pero como he dicho, es aplicable a todos y no solo al mundo de lo religioso, por lo tanto, una persona atea (o religiosa también) puede que sienta eso cuando hace el amor con su pareja, dando un paseo por la montaña, escuchando música, cantando o bailando, compartiendo una jornada con amigos, haciendo pan, jugando en el parque con sus hijas, estando en silencio en casa,… Todos vivimos momentos en los que nos sentimos parte de todo donde nuestra conciencia se amplia y estamos en paz. En esos momentos, estamos viviendo nuestra espiritualidad.

Alcanzar un estado espiritual perenne es una meta a la que todos debemos aspirar y debemos poner nuestra intención. Hay que tener en cuenta que cada persona es única y ella misma es la responsable de encontrar su camino espiritual. Lo que a mí me vale, puede que a ti no y viceversa. Uno puede encontrar su espiritualidad barriendo las calles mientras que otro investigando u otro de rodillas rezando. Son solo formas de darnos cuenta que somos espirituales aunque la espiritualidad es algo que siempre está en nosotros a pesar de que no siempre seamos capaces de sentirlo.

 

El placer de lo pequeño

pequeño

¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste de un paseo por tu sitio favorito, te tomaste un té en esa cafetería que te gusta tanto o te tiraste en el suelo a jugar con tu/s hijo/a/s?¿Has visto a ese amigo/a que siempre te saca una sonrisa y que los problemas a su lado se vuelven castillos de arena?¿Hace cuanto que viste una puesta de sol, el amanecer o contemplaste las estrellas?¿Cuándo sacaste por última vez un rato para hacer eso que tanto te encanta?¿Qué estás esperando?

Muchas veces nos encontramos inmersos en una rutina de la que parece que no podemos salir. Es ahí, dentro de nuestra rutina, donde podemos darnos cuenta de todas esas pequeñas cosas y es entonces, cuando todo ese nuevo día cambia de significado. Me levanto en una cama, debajo de un techo, toco una palanca y sale agua, esa sonrisa de los peques por la mañana, el desayuno, notar los primeros rayos de sol en tu cara, esa mirada cómplice con alguien del trabajo, esa sonrisa de un desconocido cuando estaba haciendo el descanso y un largo etcétera de ejemplos por los que sentirse agradecido.

Se trata de prestar más atención a las pequeñas cosas, de mirar hacia arriba más de vez en cuando y darnos cuenta de todo lo que está pasando a nuestro alrededor, de pararnos y observar a ver qué te sorprende, de ver la vida más como un juego y no tomarnos tan en serio todo lo que nos pasa, de saber apreciar esos momentos de nuestra vida diaria así como también buscarlos más activamente.

Con el mindfulness o atención plena se logra una mayor conciencia de nosotros mismos y de lo que sucede a nuestro alrededor. Se es capaz de prestar mayor atención a lo que se está haciendo en este momento y con ello hallar el deleite de las pequeñas gran cosas.

¡Prepárate para usar tus nuevas lentes de ver el mundo que te rodea!

 

Cambios

cambio mindfulness

 

¿Cómo te adaptas a las nuevas situaciones? ¿Quizás un cambio de trabajo, de vivienda,  de móvil o probar nuevas comidas? ¿Una ruptura o una nueva pareja? ¿Un nuevo miembro en la familia o alguien que se va? ¿Esa visita inesperada, la enfermedad o un cambio de tu imagen? ¿Los nuevos alumnos a los que te enfrentas o una llamada de atención inesperada en el aula? Y así un largo etcétera de posibles cambios que pueden darse.

Vivimos en una sociedad en la que se producen cambios constantes en nuestras vidas. Muchas de nuestras ideas, de nuestros pensamientos, de nuestra forma de ver la vida, de enfrentarnos a ella desde hace unos años hasta ahora ya no son las mismas. Estamos en un cambio constante nos demos cuenta o no.

Uno de los puntos clave del mindfulness o atención plena es la aceptación del momento. Mucha gente malinterpreta el término aceptar y lo atribuyen a dejar que los acontecimientos sucedan en su vida resignándose con lo que tienen y no haciendo nada por cambiar esa situación con la que no se sienten a gusto. Nada más lejos de la realidad. Es nuestra obligación personal encontrarnos a gusto con lo que somos y en consecuencia hacemos, y cuando no es así, hacer algo por cambiarlo. No confundamos aceptación con rendición. Cuando aceptamos, damos la bienvenida a eso que llega a nuestra vida, lo acogemos, lo queremos por lo que es, sin más ni menos. Así, muy sabiamente la plegaria de la serenidad dice: “Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”.

Después de leer esto ya no serás la misma persona. Algo, por mínimo que sea, habrá cambiado. El tipo de persona que quieres ser lo eliges en cada instante que vives. Ya no eres la persona de ayer ni la que serás mañana. Tú decides.

¿Quién eres?

Inocente o culpable

Juicio. Submarino pedagógico. Mindfulness

 

¿Qué opinas sobre la mujer que fue al mercado en zapatillas de de andar por casa?¿Qué te parecen las demostraciones de amor en público?¿Cómo ves que tu vecino Manolo salga a la calle en falda? ¿Está bien, está mal o ninguna de las dos? Realizamos juicios de valor constantemente.  Estos juicios son valoraciones positivas, negativas o neutras de algo o alguien formulados respecto a nuestra experiencia, creencias y valores. ¿Qué criterios has seguido para realizar dicho juicio? ¿Crees que son justos? ¿Cambiarían si tú fueras esa persona? Si no hubiese tales criterios, ¿de dónde viene ese juicio? ¿Quizás algo aprendido del entorno, de la cultura, de la religión?

Lo primero y más importante en este asunto es darnos cuenta de los juicios a nosotros mismos. ¿Qué cosas no te permites pensar, decir o hacer? ¿Qué cosas piensas, dices y haces que van en contra de lo que sientes? Eres responsable de tu bienestar. Permítete ser como quieres ser.

En nuestro día a día tenemos una oportunidad única  e inigualable para desarrollarnos personalmente, darnos cuenta de cómo somos, reflexionar por qué pensamos o actuamos de una determinada manera con algunas personas, colectivos y/o situaciones, y ponernos en marcha para establecer los cambios que creamos oportunos hacia esa mejor versión de nosotros mismos. Date cuenta de qué piensas cuando estás con tu familia, amigos, dando un paseo o sentado en el autobús. Hoy puedes empezar a prestar mayor atención a tu vida.

Tener una actitud mindfulness o de atención plena también se trata de mirar a nuestro alrededor como si fuera la primera vez que eso ocurre, con esa mirada de principiante, sin juicios.  ¡Seamos de nuevo esos niños que por todo se sorprenden!

Silencio

 

¿Cuánto tiempo del día te dedicas a ti mismo? ¿Cuánto de ese tiempo dedicas a estar en silencio? ¿Crees que te puede aportar algo?

Cuando hablo de silencio, hablo de parar y observar qué siento, qué pienso, qué está pasando a mi alrededor y cómo lo estoy viviendo. Sin juicios, ya que eso implica que estoy pensando que algo está bien o mal. Y si hubiese tal juicio dándome cuenta de que está ahí. Se trata de prestar atención a lo que está pasando ahora. ¿Qué postura tienes? ¿Estás cómodo? ¿Dónde está tu atención ahora mismo? ¿Quizás en un pensamiento o en un sentimiento, quizás en alguna parte de tu cuerpo o en algún otro sitio? Párate unos segundos, cierra los ojos y descúbrelo.

Algunos pensarán, ¿y esto para qué? Por todos es sabido que la información es poder y en los tiempos que corren parece que sabemos y nos interesa más la vida de los demás y lo que pasa ahí fuera que nosotros mismos. Nos bombardeamos trabajando, estudiando, viendo noticias, series, películas, radio,  internet, juegos,… y no nos permitimos espacios diarios para conocernos, para saber qué queremos, qué sentimos, qué necesitamos, cómo nos expresamos. Desde esos espacios de silencio es desde donde podemos llegar a una mayor coherencia en nuestra vida, dándole más sentido.

Es muy probable que al principio te desesperes, que creas que no sirve para nada, que estás perdiendo tu tiempo en vez de hacer otra multitud de cosas importantes que tienes que hacer en tu vida. Observa todo eso que va surgiendo y no te identifiques con ello. Son solo pensamientos que tú tienes. Además, reflexiona sobre algún objetivo de tu vida que hayas cumplido siendo constante y paciente. ¿Mereció la pena?

¿Soñamos?

amigos submarinopedagogico

¿Te permites soñar? ¿En qué sueñas? ¿Qué sería necesario para hacerlo realidad? ¿Más tiempo? ¿Más dinero? ¿Gente con la que compartirlo? ¿Ilusión?

El día se compone de 24 horas para todos. Tiempo que distribuimos de acuerdo a elecciones que hemos tomado voluntariamente o que debido a nuestra pasividad otros han tomado por nosotros y lo hemos aceptado de manera indirecta. El no actuar, el no decidir, el conformarse con lo que hay, el dejar que los demás construyan nuestra vida es una forma de elegir. No hay excusas que valgan. Las excusas son tiempo perdido hacia nuestros sueños. Invirtamos nuestro tiempo en buscar soluciones, en hacer algo diferente sino nos gusta lo que hacemos, en establecer un plan hacia aquello que queremos conseguir, en buscar alternativas y en conocernos más a fondo para descubrir aquellas cosas que nos hacen vibrar. Y ante aquellas situaciones que no podemos cambiar, siempre nos queda elegir la actitud con la que nos enfrentamos a esa situación. De nosotros depende llevar la vida que queremos o llevar la vida que otros quieren que llevemos.

Hoy toca tierra uno de mis sueños: Submarino Pedagógico. Es el fruto de mi aprendizaje, constancia, de enfrentarme a miedos e inseguridades, de valorarme, de creer en mi. Llegar hasta aquí ha sido un viaje muy estimulante, que me ha planteado retos, toma de decisiones, confianza. El sueño no ha hecho más que comenzar y ya ha merecido mucho la pena. Esto me lleva a la frase célebre «la felicidad es el camino, no el destino«.

Por último, quería recomendar un libro que estoy seguro estimulará la capacidad de soñar del lector sea cual sea su edad, y es un libro que su relectura siempre aportará nuevos aprendizajes: El principito. Porque «lo esencial es invisible a los ojos«.

¡Bienvenidos a mi sueño!