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Inocente o culpable

Juicio. Submarino pedagógico. Mindfulness

 

¿Qué opinas sobre la mujer que fue al mercado en zapatillas de de andar por casa?¿Qué te parecen las demostraciones de amor en público?¿Cómo ves que tu vecino Manolo salga a la calle en falda? ¿Está bien, está mal o ninguna de las dos? Realizamos juicios de valor constantemente.  Estos juicios son valoraciones positivas, negativas o neutras de algo o alguien formulados respecto a nuestra experiencia, creencias y valores. ¿Qué criterios has seguido para realizar dicho juicio? ¿Crees que son justos? ¿Cambiarían si tú fueras esa persona? Si no hubiese tales criterios, ¿de dónde viene ese juicio? ¿Quizás algo aprendido del entorno, de la cultura, de la religión?

Lo primero y más importante en este asunto es darnos cuenta de los juicios a nosotros mismos. ¿Qué cosas no te permites pensar, decir o hacer? ¿Qué cosas piensas, dices y haces que van en contra de lo que sientes? Eres responsable de tu bienestar. Permítete ser como quieres ser.

En nuestro día a día tenemos una oportunidad única  e inigualable para desarrollarnos personalmente, darnos cuenta de cómo somos, reflexionar por qué pensamos o actuamos de una determinada manera con algunas personas, colectivos y/o situaciones, y ponernos en marcha para establecer los cambios que creamos oportunos hacia esa mejor versión de nosotros mismos. Date cuenta de qué piensas cuando estás con tu familia, amigos, dando un paseo o sentado en el autobús. Hoy puedes empezar a prestar mayor atención a tu vida.

Tener una actitud mindfulness o de atención plena también se trata de mirar a nuestro alrededor como si fuera la primera vez que eso ocurre, con esa mirada de principiante, sin juicios.  ¡Seamos de nuevo esos niños que por todo se sorprenden!

Silencio

 

¿Cuánto tiempo del día te dedicas a ti mismo? ¿Cuánto de ese tiempo dedicas a estar en silencio? ¿Crees que te puede aportar algo?

Cuando hablo de silencio, hablo de parar y observar qué siento, qué pienso, qué está pasando a mi alrededor y cómo lo estoy viviendo. Sin juicios, ya que eso implica que estoy pensando que algo está bien o mal. Y si hubiese tal juicio dándome cuenta de que está ahí. Se trata de prestar atención a lo que está pasando ahora. ¿Qué postura tienes? ¿Estás cómodo? ¿Dónde está tu atención ahora mismo? ¿Quizás en un pensamiento o en un sentimiento, quizás en alguna parte de tu cuerpo o en algún otro sitio? Párate unos segundos, cierra los ojos y descúbrelo.

Algunos pensarán, ¿y esto para qué? Por todos es sabido que la información es poder y en los tiempos que corren parece que sabemos y nos interesa más la vida de los demás y lo que pasa ahí fuera que nosotros mismos. Nos bombardeamos trabajando, estudiando, viendo noticias, series, películas, radio,  internet, juegos,… y no nos permitimos espacios diarios para conocernos, para saber qué queremos, qué sentimos, qué necesitamos, cómo nos expresamos. Desde esos espacios de silencio es desde donde podemos llegar a una mayor coherencia en nuestra vida, dándole más sentido.

Es muy probable que al principio te desesperes, que creas que no sirve para nada, que estás perdiendo tu tiempo en vez de hacer otra multitud de cosas importantes que tienes que hacer en tu vida. Observa todo eso que va surgiendo y no te identifiques con ello. Son solo pensamientos que tú tienes. Además, reflexiona sobre algún objetivo de tu vida que hayas cumplido siendo constante y paciente. ¿Mereció la pena?